Rodeado de un paisaje idílico, al alcance de todos aquellos, tanto conocidos como queridos a los que un día vi caminar y escuché hablar ; entretenido por los conciertos de esos ídolos musicales que vi caer ; observar mi vida como si de un cine se tratase, y poder jugar a ser dios cambiando el rumbo en distintas encrucijadas pasadas y ver su resultado.
¿Pido mucho?
No mucho, si no demasiado, puesto que comparada con mi función aquí cualquier otra cosa sería mejor. Así que dadme un cielo así, y me veréis poco el pelo, amigos míos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario