Arriba y abajo,
noches de fuego, de sed,
de viento y de rosas,
de humo y espinas;
noches de voces que te hablan mientras duermes;
noches que se reinician...
Noches de espejismos
donde yo soy la estrella que permanece,
que nunca se apaga;
escríbe tu nombre en mi cielo,
y así sabré que es cierto,
que has venido a dejar huella,
y no a perderte en el tiempo;
que quieres volar conmigo,
y no cortarme las alas.
Envíame una postal,
dime que quieres luchar,
que no quieres escapar,
y que aunque los espejismos existan
despiértame,
y dime que tú eres de verdad.
No me digas que estoy perdido,
hace tiempo que me di cuenta,
de cómo el bien y el mal,
al final,
cojean de la misma pierna.
Que la verdad engaña,
que no existes;
que la mentira está detrás,
y tú nunca has llegado.

