Imagínate que te ofreciesen dos tickets a tu propio paraíso con la persona más especial para ti.
¿Cuál sería ese lugar?
Fácil, guitarreo, buena música, cámara y un poquito de tabaco.
¿Quién no se alegra así?
Si existiese ese lugar, que vayan cavándome la tumba allí, me cago en la puta!
Así, sí.


