Dicen que los verdaderos amigos siempre están ahí, incluso cuando todas las personas te dan la espalda, no puedes creer que todavía exista alguien que siga confiando en ti, y te ayude, y esté contigo todo su tiempo. En ese momento, claro está, tú no estás bien, pero la simple idea de tener un nuevo y único mejor amigo te hace ver las cosas con mucho más optimismo. Todo parece estar superado, y tú pareces estar mejor, hasta que vuelve a aparecer tu infinitamente mísera falta de personalidad : en cuanto se te aparece una mínima oportunidad de volver a codearte con tu antigua gente, descuidas la situación con esta persona, esa única persona que ha estado a tu lado y cuya relación contigo se consolidó por el mero hecho de haberte quedado solo. Bien, ahora esa persona se ha hartado, y se ha ido. Ya no está, dice hacerlo, pero ya nada será jamás como antes.
Ahora dime tú, ¿estás mejor, peor , o igual que antes? Has ganado varios, pero has perdido a uno de valor incalculable. Atente a las consecuencias.
Sólo tienes que pedírmelo y todo volvería a ser como antes.

















