Tardamos mucho en admitir las cosas. Probablemente sea por miedo, por indecisión, por el "qué dirán" o simplemente por evitar hacer algo mal que repercuta en un futuro no muy lejano.
Se es libre, tanto de pensamiento, como de sentimiento, pero es tremendamente irónico que cuando tratamos de hacernos notar, nuestro público se mantenga ciega ante lo que queremos que sepan ; cuando usamos la sutileza y la discreción como medio de camuflaje, la manta no tarda mucho en destaparse. Por eso, a veces me pregunto, cómo puede ser que la gente sea tan tonta, o cómo puede ser que diga tanto cuando menos hablo.
La cuestión siempre es la misma, y es que, hagas lo que hagas siempre será lo mismo, y es 0. Pero es una imbecilidad rellenar entradas diciendo siempre lo mismo, un ejemplo del cambio que necesito en mi vida. De a quién necesito en mi vida. Negar esto sería un quiero y no puedo : creíble a simple vista, pero no por quién debe creérselo : tú mismo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario