Solemos cerrarnos ante opiniones ajenas cuando nuestro querido "yo" interior nos guía en nuestros actos. En este momento estoy dedicando algo de tiempo a todos aquellos que , a mis espaldas, cuestionan lo que hago, y llego a la conclusión de que si de poder dar mi voz en dichos comités, me reiría de mí mismo, del increíble ridículo que hago, y de lo inservible que es. Los demás, quizá, no compartan mi opinión ; no lo vean de la misma manera. Sólo yo sé la verdad, y desgraciadamente, no es una verdad de la que me enorgullezca. Esa es la diferencia.
Porque al final serán esas diferencias las que creen enormes distancias pero no nuevos sentimientos.
Hold on



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