Continuas noches de insomnio, tardes de quebraderos mentales, mañanas a las que te enfrentas con poca valentía. Días completos llenos de diversas sensaciones, pero que al fin y al cabo terminar por resumirse en lo mismo, siempre, el mismo círculo vicioso, en el que ves como los demás avanzan por la vida superando etapa tras etapa, y sientes que te pierdes, que te quedas solo,tú sólo en un camino, recorrido por muchos, con éxito para pocos, y fracaso para muchos. Itinerario de un fracaso que pocos consiguen olvidar.
Y que lo que esperas al final de ese camino sea un enorme enhorabuena, ya sea por el simple hecho de haber avanzado o por haber llegado al objetivo deseado.
Pero ahora impera el miedo, miedo a saber si la luz del final del trayecto esconde la mayor de las alegrías o la nueva sumisión en la completa desesperación que envuelve tu rutina.
Miedo a fracasar.




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