Brisa suave, camino largo, voces de fondo,
un viaje dónde más es menos,
luchas sin tregua durante mil y un asaltos,
donde yo miro,
desde fuera,
como piensas que me haces daño, que me matas,
cuando eres tú quien llora,
mientras yo veo en tus ojos
cìrculos que en el fondo encierran párrafos sin leer,
circulos que entierran palabras que nunca dijimos,
círculos que cuentan historias jamás escuchadas.
Y ya es tarde o ni siquiera es pronto,
batallando con las horas y los días,
con los relojes y los calendarios,
con la noche y el día,
con el tiempo,
al ritmo de una voz que crece, y que una vez más,
te canta:
que necesito perderme para encontrarme,
para saber quién eres tú;
que estoy perdido, querido tiempo,
en tus círculos...
que nunca se cierran.


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