Y es que en el fondo tú eliges quién destaca,
y toda tu vida no es más que un guión, un borrador,
donde tú añades, marcas y tachas a placer;
el verdadero dios de historias de alquiler.
Siendo tú tu propia víctima, tu asesino, tu verdugo,
el veneno que quema y hiela al mismo tiempo,
que rompe el reloj,
revirtiendo las horas que quedan para volver a vernos,
tú y yo.
Busquemos el momento,
aparezcamos donde y cuando,
y seamos mejores que el resto.


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